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4 May

¿Te está superando tu ritmo de vida?

¿Llevas un ritmo de vida demasiado acelerado?

¿Siempre vas corriendo de arriba a abajo? ¿Sientes que nunca consigues terminar todo lo que te propones? ¿Notas que te faltan fuerzas para seguir adelante? Quizás tu ritmo de vida sea demasiado acelerado.

¿Por qué hacemos tantas cosas?

Vivimos en una sociedad en la que los plazos, las exigencias y la presión del tiempo marcan nuestro día a día. Nos acostumbramos a estar ocupados constantemente, como si parar fuese sinónimo de perder el tiempo. Sin embargo, cuando esta dinámica se mantiene en el tiempo, puede derivar en un estado de estrés continuo que termina afectando a nuestra salud física y emocional.

¿Cuándo deberías preocuparte?

Presta atención si te identificas con varias de estas señales:

  • Sientes la necesidad de estar siempre haciendo algo, incluso sin un objetivo claro.
  • Empiezas muchas tareas a la vez, pero te cuesta terminarlas.
  • Actúas de forma impulsiva, sin pensar previamente.
  • Te resulta difícil organizar tu día a día.
  • Notas que tienes poca paciencia.
  • Sientes que nunca tienes tiempo suficiente para lo importante.
  • Te cuesta desconectar y relajarte.

Si te reconoces en estos puntos, puede que tu ritmo de vida esté siendo más exigente de lo que puedes sostener.

Es momento de parar

Cuando sientes que no puedes bajar el ritmo, precisamente es cuando más necesitas hacerlo. Parar no es retroceder, es tomar impulso con mayor conciencia. Revisar tus hábitos y rutinas puede ayudarte a recuperar el equilibrio y sentirte mejor contigo mismo/a.

Una alternativa: la filosofía kaizen

Una forma amable y realista de introducir cambios es a través de la filosofía kaizen, basada en pequeños pasos diarios. No se trata de transformar tu vida de golpe, sino de mejorar poco a poco.

Pequeños cambios sostenidos en el tiempo generan grandes resultados. Por ejemplo:

  • Dedicar 5 minutos al día a planificar tu jornada
  • Introducir pausas conscientes
  • Reducir una sola fuente de estrés
  • Priorizar tareas realmente importantes

Con el tiempo, estos pequeños avances se convierten en hábitos sólidos que mejoran tu bienestar.

¿Te animas a empezar?

No necesitas hacerlo todo perfecto ni cambiarlo todo hoy. Solo dar el primer paso.

Si sientes que tu ritmo de vida te desborda, quizás este sea el momento de empezar a cuidarte de otra manera.

¿Te animas a incluir la filosofía kaizen en tu día a día?
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27 Abr

Cuando la música despierta recuerdos

¿Te has fijado en cómo una canción puede transportarte a otro momento de tu vida en cuestión de segundos? <br> Ahora imagina ese poder aplicado al bienestar de las personas mayores. <br> La música no solo se escucha… se siente, se recuerda y, en muchos casos, se convierte en una auténtica herramienta de cuidado. <br>         <br> Mucho más que escuchar canciones <br> La musicoterapia utiliza la música de forma terapéutica para mejorar la calidad de vida. No se trata solo de poner melodías agradables, sino de trabajar con el ritmo, la voz o incluso el movimiento para estimular cuerpo y mente. En las personas mayores, sus efectos pueden ser sorprendentes. <br>       <br> Cuando la música despierta la memoria <br> Con el paso de los años, especialmente en casos de deterioro cognitivo o demencia, muchas capacidades pueden verse afectadas. Sin embargo, la memoria musical suele mantenerse durante más tiempo. <br>   <br> Una canción puede:
  • Despertar recuerdos que parecían olvidados.
  • Facilitar la comunicación.
  • Conectar con emociones profundas.
Es habitual ver cómo una persona que apenas habla… comienza a tararear una melodía conocida. <br>     <br> Calma, bienestar y conexión <br> La musicoterapia también ayuda a:
  • Reducir la ansiedad y la agitación.
  • Mejorar el estado de ánimo.
  • Favorecer la relajación.
  • Estimular la interacción social.
En momentos de confusión o nerviosismo, la música puede convertirse en un punto de calma y seguridad. <br>   <br> Un apoyo clave en la tercera edad <br> En fases leves o moderadas de deterioro, la música ayuda a mantener habilidades como la atención, el lenguaje o la memoria. En fases más avanzadas, ofrece algo igual de valioso: tranquilidad, conexión emocional y una forma de expresión cuando las palabras ya no son suficientes. <br>     <br> Una pequeña acción, un gran impacto <br> A veces, algo tan sencillo como escuchar una canción adecuada puede cambiar el día de una persona mayor. Porque la música no solo acompaña… también cuida, conecta y devuelve momentos que parecían perdidos. <br>     <br> Si quieres saber cómo la musicoterapia puede ayudar a tu familiar o paciente, infórmate y da el primer paso hacia su bienestar.  
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20 Abr

Ansiedad: cuándo se convierte en un problema

La ansiedad es una respuesta emocional natural que aparece ante situaciones de estrés. Puede manifestarse como miedo, enfado, tristeza o incluso una activación intensa ante acontecimientos importantes. <br> En su origen, cumple una función adaptativa: actúa como una “alarma interna” que nos prepara para reaccionar ante posibles amenazas. <br> Sin embargo, esta respuesta es altamente subjetiva. Lo que una persona puede percibir como manejable, otra puede vivirlo como  desbordante. <br> Cuando esta activación se mantiene en el tiempo o aparece sin un desencadenante claro, puede convertirse en un problema significativo que afecta a la calidad de vida.  <br>    

<br> Síntomas de la ansiedad

La ansiedad puede manifestarse de diferentes formas, tanto a nivel físico como psicológico. Los síntomas más frecuentes incluyen: <br>     <br> Síntomas físicos:  
  • Palpitaciones.
  • Sensación de ahogo o dificultad para respirar.
  • Sudoración excesiva.
  • Mareo o sensación de inestabilidad.
  • Tensión muscular.
  • Problemas digestivos (opresión en el estómago, náuseas).
  Síntomas psicológicos y emocionales:  
  • Miedo intenso, incluso a la idea de morir.
  • Preocupación excesiva o constante.
  • Sensación de peligro o amenaza sin motivo claro.
  • Irritabilidad.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Pensamientos repetitivos o intrusivos.
Cuando la ansiedad deja de ser puntual <br>     <br>Se estima que un porcentaje significativo de la población experimenta episodios de ansiedad, aunque muchas personas no siempre los identifican como tal.  <br> En muchos casos, los síntomas se normalizan y se integran en la vida diaria sin buscar ayuda. <br> El problema aparece cuando la ansiedad se mantiene de forma persistente. Factores como el estrés laboral, los problemas económicos o las dificultades familiares pueden favorecer que este estado se cronifique, dando lugar a lo que se conoce como trastorno de ansiedad generalizada. En estos casos, la persona vive en un estado de preocupación constante, con una sensación continua de angustia y alerta. Además, la ansiedad puede intensificarse hasta provocar crisis de ansiedad, que en ocasiones se confunden con problemas físicos graves debido a la intensidad de sus síntomas. <br>       <br>Tratamiento de la ansiedad <br>   <br>La ansiedad tiene tratamiento y, en la mayoría de los casos, una buena evolución cuando se aborda adecuadamente. El enfoque más eficaz suele combinar la intervención psicológica con apoyo farmacológico cuando es necesario. La terapia psicológica permite comprender el origen de la ansiedad, identificar los patrones de pensamiento que la mantienen y desarrollar herramientas para gestionar el estrés de forma más saludable. Entre estas herramientas se incluyen técnicas de relajación, regulación emocional y reestructuración cognitiva. Es importante intervenir cuanto antes para evitar que la ansiedad se cronifique o se asocie a otros problemas como la depresión. <br> Buscar ayuda no es un signo de debilidad, sino un paso hacia el bienestar y la recuperación del equilibrio emocional. <br> Si la ansiedad está presente en tu día a día, dar el primer paso puede marcar una gran diferencia.
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13 Abr

Mandalas: El Camino Creativo hacia tu Equilibrio

¿Te has sentido alguna vez atrapado en el estrés diario, sin encontrar un momento para ti? <br> ¿O has querido explorar tu mundo interior de una manera creativa y relajante? <br> Los mandalas pueden ser la herramienta perfecta para ti. <br> Los mandalas no son solo dibujos bonitos; son un antiguo recurso usado en todo el mundo para meditar, relajarse y conectar con nuestro interior. <br> Su estructura simétrica y centrada nos ayuda a organizar nuestra mente, liberando tensiones y despertando nuestra creatividad. <br>  

Beneficios terapéuticos de los mandalas

 Al dedicar unos minutos al día a dibujar o colorear un mandala, puedes experimentar:
  • Reducción del estrés y la ansiedad: concentrarte en formas y colores ayuda a tu mente a relajarse.
  • Autoconocimiento y claridad emocional: cada color y figura que eliges revela tu estado interno y lo que necesitas integrar.
  • Fomento de la creatividad: el proceso artístico te permite expresar emociones de manera libre y segura.
  • Mindfulness y meditación activa: pintar mandalas te conecta con el presente y calma la mente.
  • Sanación emocional: algunas formas y colores facilitan la introspección y la transformación personal.
  Cómo empezar <br>  
  1. Encuentra un espacio tranquilo y cómodo.
  2. Elige un mandala que te atraiga o dibuja uno propio.
  3. Comienza a pintar desde afuera hacia dentro, sintiendo cada trazo.
  4. Permítete seguir tu intuición en la elección de colores y formas.
  5. Observa cómo cambia tu estado de ánimo mientras trabajas en él.
No importa si nunca has dibujado antes: el objetivo no es la perfección, sino disfrutar del proceso y descubrir lo que tu interior quiere mostrarte. <br> Si quieres experimentar los beneficios de los mandalas bajo la guía de un profesional y convertir el arte en una herramienta real de bienestar, te invito a probar una sesión terapéutica de mandalas. Verás cómo el simple acto de pintar puede transformar tu día y tu estado emocional.  
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6 Abr

Escritura Terapéutica: Transforma tus Emociones

¿Sientes que tienes muchas cosas en la cabeza y no sabes cómo gestionarlas?  <br> Pensamientos que se repiten, emociones difíciles de entender, sensación de bloqueo… <br> La escritura terapéutica es una herramienta sencilla y eficaz que puede ayudarte a poner orden en tu mundo interno, comprenderte mejor y empezar a sentirte más en calma. <br> Solo necesitas papel, un bolígrafo y unos minutos al día. <br> ¿Qué es la escritura terapéutica? <br> La escritura terapéutica consiste en plasmar pensamientos, emociones y experiencias con el objetivo de comprenderlas, procesarlas y darles sentido. <br> Es una herramienta ampliamente utilizada en psicoterapia, pero también puedes empezar a aplicarla por tu cuenta como forma de autocuidado emocional. <br> Beneficios de la escritura terapéutica <br> Diversos estudios han demostrado que escribir de forma regular tiene efectos positivos tanto a nivel psicológico como físico. <br> Entre sus principales beneficios:
  • Reduce el estrés y la ansiedad.
  • Mejora la autoestima.
  • Favorece el autoconocimiento.
  • Ayuda a gestionar emociones.
  • Aporta claridad mental.
  • Rompe bucles de pensamientos repetitivos.
  • Fomenta la toma de decisiones.
En consulta, muchas personas que incorporan la escritura experimentan avances más rápidos y profundos en su proceso terapéutico. <br>    

¿Para quién es útil? La escritura terapéutica puede ayudarte si:

  • Te sientes desbordado/a emocionalmente.
  • Tienes ansiedad o pensamientos recurrentes.
  • Estás pasando por un momento difícil.
  • Quieres conocerte mejor.
  • Estás en terapia y quieres profundizar entre sesiones. <br>
Cómo empezar a escribir (paso a paso) <br> No necesitas experiencia previa. Puedes empezar hoy mismo:
  • Elige tu espacio
Busca un momento tranquilo, sin interrupciones.
  • Ten tu libreta
Utiliza un cuaderno donde puedas escribir con libertad.
  • Empieza poco a poco
Con 10–15 minutos al día es suficiente.
  • Escribe sin filtros
No te juzgues.
  • Usa preguntas guía
Si no sabes por dónde empezar:
  • ¿Cómo me siento hoy?
  • ¿Qué me preocupa ahora mismo?
  • ¿Qué estoy evitando?
 
  • Anota tus sueños
Tener una libreta en la mesita puede ayudarte a recoger información valiosa sobre tu mundo interno.
  • Define objetivos en positivo
Ejemplo: “quiero cuidarme más” en lugar de “no quiero estar mal”. <br>      

La escritura dentro de la terapia psicológica <br>

Aunque escribir por tu cuenta ya es beneficioso, cuando se combina con un proceso terapéutico los resultados son más profundos. <br> En terapia:
  • Puedes trabajar lo que escribes.
  • Identificar patrones emocionales.
  • Dar significado a lo que te ocurre.
  • Encontrar herramientas adaptadas a ti.
Por eso, recomiendo esta práctica desde las primeras sesiones. <br>  

Empieza tu proceso 

Escribir puede ser el primer paso para entenderte mejor. Pero no tienes que hacerlo solo/a. <br> Si sientes que necesitas acompañamiento para gestionar lo que te ocurre, estaré encantada de ayudarte en tu proceso terapéutico. <br>  

Contacta conmigo sin compromiso

 
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30 Mar

Cultivar relaciones positivas empieza por ti

¿Alguna vez te has parado a pensar por qué algunas relaciones te hacen sentir en paz...y otras te desgastan? <br> Muchas veces buscamos fuera lo que en realidad empieza dentro. <br> Porque sí, la calidad de tus relaciones tiene mucho que ver con la relación que tienes contigo mismo. <br> Y aquí va una pregunta importante: <br>  

¿Cómo te hablas cuando nadie más te escucha? <br>

Antes de mejorar tus vínculos con los demás, merece la pena mirar hacia dentro: <br>
  • ¿Te sientes a gusto contigo?
  • ¿Te tratas con respeto?
  • ¿O eres tu crítico más duro?
La base: tu relación contigo <br>Para construir relaciones sanas, hay tres pilares clave: <br>
  • Autoconocimiento <br>
Entender quién eres, qué necesitas y qué te importa de verdad. No lo que “deberías” querer… sino lo que realmente te mueve.
  • Autoaceptación <br>
No significa conformarse, sino dejar de luchar contra quién eres hoy. Desde ahí, el cambio es mucho más honesto.
  • Autovaloración <br> 
Cuando empiezas a tratarte con cariño, dejas de aceptar menos de lo que mereces. <br>    

¿Y cómo se traduce esto en tus relaciones? <br> 

Aquí es donde empieza el cambio real: <br>
  • Dejas de forzarte en relaciones que no encajan. Porque ya no necesitas gustar todo el tiempo.
  • Aprendes a comunicarte mejor. Dices lo que sientes sin esperar que el otro lo adivine.
  • Empiezas a elegir, no solo a aceptar. Te rodeas de personas que suman, no que restan.
  • Te permites poner límites sin culpa. Y eso, aunque al principio cuesta, es profundamente liberador.
Pequeños cambios que marcan una gran diferencia
  • Una conversación honesta en lugar de un silencio incómodo.
  • Un “gracias” o un “te aprecio” dicho a tiempo.
  • Elegir no entrar en críticas que no aportan.
  • Volver a escribir a alguien importante.
  • O incluso… darte a ti mismo un respiro. <br>
Para terminar, algo importante <br> No necesitas tener relaciones perfectas. Necesitas relaciones reales, donde puedas ser tú. Y eso empieza cuando dejas de exigirte tanto… y empiezas a escucharte un poco más. Porque cuando tú estás en paz contigo, tus relaciones también cambian.  
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23 Mar

Cuando todo "está bien" pero tú no lo estás

Tienes una vida construida. Trabajo, responsabilidades, rutinas. Quizá una familia, una pareja, personas que dependen de ti... Desde fuera, todo parece estar en su sitio. Pero por dentro... algo no encaja. Te sientes cansad@, desconectad@, sin claridad. O con la sensación de estar viviendo en piloto automático.

¿Por qué nos pasa esto en la vida adulta?

Porque aprendemos a sostenerlo todo. A cumplir. A adaptarnos. A priorizar a los demás. Y sin darnos cuenta, dejamos de escucharnos. Además, cambiar en esta etapa da más vértigo:
  • Hay más que perder (o eso sentimos).
  • Más dudas.
  • Más responsabilidad.
Y aparece el miedo: a equivocarse, a romper el equilibrio, a no saber por dónde empezar.

Pero seguir igual también tiene un coste

A veces no decidir...ya es una decisión. Y suele llevar a:
  • Insatisfacción constante.
  • Bloqueo emocional.
  • Desgaste en relaciones.
  • Sensación de vacío o falta de propósito.
La vida no se detiene. Y tú tampoco deberías quedarte estancad@ en algo que no te hace bien.

Una vida más plena no es una utopía

No se trata de cambiarlo todo de golpe. Se trata de empezar a entenderte mejor:
  • ¿Qué necesitas en este momento de tu vida?
  • ¿Qué estás sosteniendo que ya no te corresponde?
  • ¿Qué parte de ti estás dejando de lado?
La claridad no aparece de repente. Se construye.

La terapia como punto de inflexión

Pedir ayuda no es una señal de debilidad. Es una forma de responsabilizarte de tu bienestar. En terapia puedes:
  • Entender qué te está pasando realmente.
  • Identificar patrones que te bloquean.
  • Tomar decisiones con mayor seguridad.
  • Reconectar contigo y con lo que necesitas.
Es un espacio solo para ti. Sin juicios. Con acompañamiento profesional.

Este puede ser tu momento

No necesitas tenerlo todo claro para empezar. Solo necesitas dar el primer paso. Si sientes que algo en tu vida necesita cambiar, puedo acompañarte en ese proceso.
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17 Mar

Lo que sientes importa

¿Te guardas lo que sientes por miedo a herir… o a que te hieran? ¿Temes no ser correspondido? ¿Te preocupa el qué dirán? Muchas personas viven así, en silencio, acumulando emociones que no saben cómo expresar. Y aunque a corto plazo parezca más fácil callar, a largo plazo ese silencio pesa… y pasa factura. Expresar lo que sientes no te hace débil. Te hace libre. Cuando empiezas a poner palabras a lo que te ocurre por dentro, algo cambia: disminuye la tensión, ganas claridad y dejas de quedarte atrapado en tus propios pensamientos. Empiezas a tomar decisiones desde lo que realmente necesitas. En el día a día convivimos con cuatro emociones básicas: tristeza, rabia, miedo y alegría. Todas son necesarias. Todas cumplen una función. El problema no es sentirlas, sino no saber qué hacer con ellas. A muchas personas no les enseñaron a expresar lo que sienten. Crecieron en entornos donde el afecto no se mostraba, donde la rabia se reprimía o donde hablar de emociones no tenía espacio. Y hoy, siendo adultos, sienten que algo se bloquea cuando intentan expresarse. A veces callamos para evitar conflictos. O para no hacer daño. Pero lo que no vemos es que ese daño nos lo acabamos haciendo a nosotros mismos. Otras veces es el miedo al rechazo, a no ser entendidos… y ahí es donde trabajar la autoestima y aprender a comunicarse de forma asertiva marca la diferencia. Porque expresar lo que te gusta, lo que te duele, lo que te da miedo o lo que te hace feliz no solo te libera: también mejora tus relaciones. No basta con querer a alguien. Es importante que lo sepa. Muchas veces damos por hecho que los demás “deberían saber” lo que sentimos. Pero no es así. Las relaciones se construyen desde la expresión, no desde la suposición. Y hay algo más importante: lo que no expresas, se queda dentro. Y cuando se queda dentro durante mucho tiempo… el cuerpo habla. Estrés, ansiedad, tensión constante, problemas digestivos… En consulta vemos con frecuencia cómo la dificultad para expresar emociones termina afectando también a la salud física y a la calidad de vida. Por eso, aprender a expresar lo que sientes no es un lujo. Es una necesidad. Puedes empezar poco a poco:
  • Hablar de lo que te pasa.
  • Escribir lo que sientes.
  • Permitirte llorar si lo necesitas.
  • Reconocer tu miedo sin juzgarte.
  • Buscar formas sanas de canalizar la rabia.
  • Decir “te quiero”, “lo siento” o “te necesito” cuando lo sientas.
Y si no sabes cómo hacerlo… no tienes por qué hacerlo solo. En terapia encontrarás un espacio seguro donde poder entender lo que te ocurre, aprender a gestionar tus emociones y expresarte sin miedo, a tu ritmo. Porque nunca es tarde para empezar a decir lo que sientes. Y vivir con más calma, más claridad… y más conexión contigo y con los demás.
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9 Mar

Mindfulness para niños: gestionar emociones

Vivimos en una sociedad acelerada donde todo ocurre rápido: pantallas, estímulos constantes, agendas llenas… Y en medio de ese ritmo, nuestros hijos crecen.

Pero hay algo que muchas veces olvidamos: los niños ya saben vivir en el presente.

Se sorprenden, juegan, sienten intensamente y se entregan a cada momento. Son, de forma natural, expertos en atención plena.

Entonces… ¿qué ocurre?

Con el tiempo, empiezan a perder esa capacidad. Les cuesta concentrarse, se frustran con facilidad y, sobre todo, no saben cómo gestionar lo que sienten.

Ahí es donde el mindfulness se convierte en una herramienta esencial.

¿Por qué es importante el mindfulness en niños?

El mindfulness no es solo “relajarse”. Es aprender a observar, comprender y gestionar lo que ocurre en su interior.

Cuando un niño desarrolla esta habilidad:

  • Gestiona mejor emociones como el enfado, la ansiedad o el miedo.
  • Mejora su concentración y rendimiento.
  • Aumenta su autoestima y seguridad.
  • Desarrolla empatía hacia los demás.
  • Se siente más tranquilo y equilibrado.

No se trata de evitar emociones difíciles, sino de aprender a convivir con ellas.

El gran reto actual: la sobreestimulación

Hoy en día, uno de los mayores obstáculos para el bienestar infantil es la sobreestimulación.

Pantallas, videojuegos, contenido constante… mantienen la mente ocupada sin descanso.

Y cuando la mente no para:

  • No hay espacio para sentir.
  • No hay espacio para aburrirse.
  • No hay espacio para crear.

Ese “aburrimiento” que evitamos es, en realidad, clave para el desarrollo emocional y creativo.

El mindfulness les devuelve algo fundamental: la pausa.

Ejercicios simples para empezar

No hace falta complicarlo. Los niños aprenden mejor a través de experiencias sencillas y prácticas.

Comer con atención plena

Invítales a observar lo que comen: textura, olor, sabor…

Esto les ayuda a:

  • Estar presentes.
  • Identificar el hambre real.
  • Reducir la impulsividad.
Aceptar y entender sus emociones

Muchos niños no saben poner nombre a lo que sienten.

Puedes ayudarles:

  • Validando su emoción (“es normal que te sientas así”).
  • Explicando qué ocurre en su cuerpo.
  • Enseñándoles que todas las emociones son válidas.

Cuando comprenden lo que les pasa, dejan de luchar contra ello.

¿Te suena alguna de estas situaciones?
  • Tu hijo se enfada fácilmente y no sabe calmarse.
  • Le cuesta concentrarse.
  • Tiene miedos o ansiedad.
  • Se frustra con rapidez.
  • No sabe expresar lo que siente.

Si has pensado “sí” en alguna, no estás solo/a. Y lo más importante: esto se puede trabajar.

Una oportunidad para su bienestar emocional

Acompañar a los niños en su mundo emocional no es solo ayudarles ahora, sino darles herramientas para toda la vida.

El mindfulness les permite:

  • Conectar consigo mismos.
  • Entender lo que sienten.
  • Actuar con mayor calma y seguridad.

Y, sobre todo, crecer con una base emocional más sana.

Porque no solo se trata de que crezcan… Sino de que crezcan sabiendo entenderse y sentirse bien consigo mismos.
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3 Mar

Cómo saber si necesitas ir al psicólogo

¿Cuánto tiempo llevas diciendo “ya se me pasará”?

Si estás aquí, probablemente no se está pasando.

No tienes que tocar fondo para ir al psicólogo.
Ni estar “fatal”.
Ni tener todo hecho un desastre.

A veces es más simple (y más importante) que todo eso: no estás bien… y lo sabes.

Si te identificas con algo de esto, puede que sea el momento de pedir ayuda:

  • Te cuesta confiar en ti mismo/a y la autoestima te juega en contra.
  • La timidez te limita y no sabes cómo afrontarla.
  • La ansiedad te tiene en tensión constante.
  • La tristeza aparece y no termina de irse.
  • Has perdido a alguien y sientes que te supera.
  • Duermes mal o no consigues desconectar.
  • Sientes que tu vida está desordenada y necesitas claridad para ponerla en orden.

Y aun así… sigues tirando. Como siempre. Pero…

¿Y si no tienes que poder con todo tú solo/a?

Ir al psicólogo no es un último recurso.
Es una forma de dejar de sobrevivir y empezar a estar mejor de verdad.

Cuando das el paso:

  • Entiendes lo que te pasa.
  • Aprendes a gestionarlo.
  • Recuperas el control.
  • Vuelves a sentirte tú.

No es magia. Es proceso. Y funciona.

Contacta conmigo y da el primer paso hacia sentirte mejor.

Envía un mensaje ahora y reserva tu sesión. No esperes a estar peor para empezar a estar bien.

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8 Jul

Mindfulness: definición, práctica y beneficios

Mindfulness: definición, práctica y beneficios ¿Qué es Mindfulness? Mindfulness, o atención plena, es una cualidad humana básica: es la capacidad de estar presentes con nuestra experiencia inmediata con una actitud de curiosidad, apertura y aceptación. Esta habilidad forma parte de nuestra estructura psicológica, aunque en la mayoría de las personas está presente de forma intermitente y superficial, dado que no se entrena ni potencia. Mindfulness nos enseña a cómo hacer menos y ser más conscientes nos puede ayudar a vivir mejor en este mundo estresante. La investigación científica y la experiencia de muchas personas confirma que la práctica de la capacidad de estar presentes nos facilita una mayor consciencia de nuestros pensamientos y emociones con nuestro cuerpo. Es un método de práctica, de autoconsciencia y de comprensión. ¿Para qué sirve? Con la práctica de Mindfulness, aprendemos a estar presentes para poder responder sabiamente a los desafíos y experimentar cada momento según va desarrollándose. Entrenando la atención plena conseguiremos un mayor sentido de conexión con nuestro interior y con todo lo que nos rodea, dándonos más opciones para responder con plenitud a los desafíos vitales. ¿Cómo se practica? Se necesita un tiempo de práctica para ver resultados, ya que éstos no son inmediatos; pero recuerda que una semilla necesita tiempo para crecer, abono y agua cada día. La atención comienza con la respiración y debe cultivarse, se entrena y perfecciona. Al igual que ejercitamos un músculo determinado al moverlo una y otra vez,  podemos ejercitar el músculo de la atención con todos los sentidos. Cuanto más presente estamos, menos cosas nos perdemos. Propuesta de ejercicio: Un minuto de atención plena. Este ejercicio es la base fundamental de una técnica de meditación mindfulness correcta. Es un ejercicio fácil que puedes hacer en cualquier momento del día. El objetivo consiste en enfocar toda la atención en tu respiración durante un minuto. Deja abiertos los ojos, respira con el vientre en lugar de con el pecho y trata de respirar por la nariz y que salga el aire por la boca. Céntrate en el sonido y el ritmo de la respiración. Prepárate para que la mente deambule (porque lo hará) y tendrás que esforzarte por devolver la atención al objetivo cada vez que esto pase. Puedes realizar este ejercicio las veces que quieras ya que te ayuda a restaurar la mente, conseguir claridad y paz. ¿Qué aprendemos con los ejercicios de Mindfulness?
  • Mejorar la concentración y aumentar la capacidad atencional, lo que mejora a la vez la memoria.
  • Reaccionar menos impulsivamente.
  • Influir en el mundo interior, sin tener que negar o reprimir nada.
  • Aumento de la consciencia corporal.
  • Aprender a respirar conscientemente.
  • Mejorar la paciencia, una oruga no se convierte en mariposa en un día.
  • Mejorar la empatía y la comprensión de los otros…
  • Manejar el estrés desarrollando la consciencia del presente momento a momento, con una consiguiente mejora del sistema inmunológico.
  • Mejorar la auto regulación emocional, adquiriendo mayor capacidad para identificar nuestras reacciones emocionales y decidir cómo queremos reaccionar en un momento dado.
  • Aprender a relajar la mente y el cuerpo, con el entrenamiento en técnicas de meditación y respiración.
Mindfulness está dirigido a todas aquellas personas que tengan interés en mejorar su calidad de vida entrenando técnicas que permitirán reducir el estrés, conseguir tranquilidad mental y relajación física, aumentar la capacidad de focalización de la atención y concentración y obtener beneficios para el bienestar personal.
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7 Jul

¿Cómo disminuir la ansiedad con Mindfulness?

Cuando estamos ansiosos, prestamos atención a nuestros pensamientos negativos, a las sensaciones físicas desagradables y a las emociones negativas. Nuestra mente está llena de cavilaciones sobre el pasado y preocupaciones sobre el futuro, ya que la ansiedad implica pensamientos negativos automáticos sobre nosotros mismos, los demás y las situaciones de nuestra vida tanto pasadas, presentes y futuras. Cuanta más ansiedad sientas, más te alejas del momento presente y más estres e infelicidad sientes. Por ello se recomienda practicar Mindfulness en ansiedad. Mindfulness, o atención plena, es una forma de vivir tu vida plenamente, en el aquí y ahora, en lo que está sucediendo en este momento. Entrenamos la forma de romper este círculo vicioso de pensamientos negativos que nos lleva al mismo callejón sin salida. Al enfocarte en el momento concreto con atención plena, ofrece un descanso de las preocupaciones y de los miedos que produce la ansiedad. Te ayuda a desviar la atención de tus pensamientos y emociones ansiosos. No se trata de evitarlos, sino de reconocerlos y elegir prestar atención al momento presente. Cuando eres consciente de ti mismo y de tu situación, aceptas las cosas sin prejuicios, permaneces presente en lugar de evitar problemas o reflexionar sobre ellos. Esto te permite hacer una pausa. Mantener la calma y la concentración para poder responder usando el razonamiento en lugar de dejarse llevar por las emociones.

¿Son eficaces los ejercicios de mindfulness para la ansiedad?

Sí, los ejercicios de mindfulness son eficaces para la ansiedad, ya que la atención plena ayuda a combatir ésta, que es justo lo contrario, una preocupación excesiva sobre lo que puede ocurrir en el futuro, que provoca el agotamiento mental y es lo que causa un impacto negativo. La finalidad de la técnica es poder mantener la atención focalizada en el momento presente, sin juzgar la experiencia ni valorarla como buena o mala. De esta manera, la práctica de los ejercicios de Mindfulness puede llegar a aportar beneficios tanto físicos como mentales, si bien cabe destacar que éstos son más eficaces cuando la ansiedad no es excesivamente intensa, y la gestión de la misma se puede ver aún más reforzada cuando utilizamos Mindfulness de manera complementaria junto con otras prácticas. Algunos de los beneficios de Mindfulness son:
  • Mejora la autoregulación emocional, adquiriendo mayor capacidad para identificar nuestras reacciones emocionales y decidir cómo queremos reaccionar en un momento dado.
  • Mejora la concentración, creatividad y aumenta la capacidad atencional.
  • Ayuda a dormir mejor.
  • Aprendemos a relajar la mente y el cuerpo y con ello notamos la disminución del estrés.

¿Qué ejercicios de mindfulness puedo realizar para empezar?

Recomiendo empezar por dos ejercicios básicos que detallo a continuación, y a medida que nos vamos introduciendo en la práctica de Mindfulness iremos realizando más variedad de ejercicios atendiendo a nuestros pensamientos, emociones, sensaciones, etc.
  • Respiración consciente. En una posición cómoda, nos sentamos en una silla, sobre un cojín, centrando toda nuestra atención en la respiración. Inspiramos, expiramos de manera pausada y profunda sin pensar en nada más. El objetivo es notar las sensaciones del cuerpo, el sonido del aire al entrar y salir de nuestro aparato respiratorio. Evidentemente, los pensamientos van y vienen, pero nos anclamos en la respiración cada vez que esto ocurra.
  • Ejercitar la atención plena en el momento presente. Vamos a realizar nuestras tareas centrándonos en ellas y no poniendo nuestra atención en lo que haremos después. Si estamos preparando la colada, prestaremos atención al momento de separar la ropa por colores: blanco, oscura y color, apreciaremos las distintas texturas de tejidos… El objetivo es fijar la atención en cada detalle de nuestras actividades que llevamos a cabo en nuestra rutina diaria. Es aplicable también a la hora de las comidas, mientras conducimos. En definitiva, se trata de enfocarnos en la información que nos llega a través de nuestros sentidos: olores, colores, sonidos, etc.

¿Cuánto tiempo debemos dedicarle a la semana para notar unos resultados eficaces?

Para empezar a notar unos resultados eficaces en apenas dos semanas necesitamos unos 20 minutos diarios de práctica, que puedes dividir si lo prefieres, en dos franjas de 10 minutos cada una de ellas. Por ejemplo, una por la mañana para empezar el día con la mente más clara y tranquila y poder afrontar mejor el día que tienes por delante; y otra por la noche para acallar el ruido mental que has ido generando durante el día. Pero depende de tu disponibilidad horaria y de tu predisposición hacia la práctica. Así que cuenta que necesitarás unas dos horas y media a la semana para una mayor efectividad.

¿Debo seguir practicando mindfulness, aunque haya resuelto mis problemas de ansiedad?

Como psicóloga, recomiendo, aunque hayas resuelto tus problemas de ansiedad, que sigas practicando la técnica. Si no puedes por falta de tiempo a diario, proponte un par de días a la semana para sentarte y escucharte; aunque es mucho más eficaz que practiques 5 minutos diarios todos los días que una hora al mes. Recuerda que mindfulness es un entrenamiento mental y cuanto más se entrena el cerebro, mejores resultados obtendremos. Entrenando la atención plena conseguirás un mayor sentido de conexión con tu interior y con todo lo que te rodea, dándote más opciones para responder con plenitud a los desafíos vitales.

¿Esta técnica puede convertirse en el sustituto de fármacos contra la ansiedad?

Un estudio reciente publicado en JAMA Psychiatry ha demostrado que el programa de Mindfulness de 8 semanas del reconocido método MBSR (Mindfulness-Based Stress Reduction) del Doctor Jon Kabat-Zinn es tan eficaz para tratar la ansiedad como uno de los fármacos más habituales que se usan con este fin: el escitalopram (tratamiento farmacológico utilizado para la ansiedad). Este medicamento, como todos, puede tener efectos secundarios como: náuseas, diarreas, somnolencia, etc. En cambio, el mindfulness es una técnica totalmente natural sin efectos secundarios.
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