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13 Abr

Mandalas: El Camino Creativo hacia tu Equilibrio

¿Te has sentido alguna vez atrapado en el estrés diario, sin encontrar un momento para ti? <br> ¿O has querido explorar tu mundo interior de una manera creativa y relajante? <br> Los mandalas pueden ser la herramienta perfecta para ti. <br> Los mandalas no son solo dibujos bonitos; son un antiguo recurso usado en todo el mundo para meditar, relajarse y conectar con nuestro interior. <br> Su estructura simétrica y centrada nos ayuda a organizar nuestra mente, liberando tensiones y despertando nuestra creatividad. <br>  

Beneficios terapéuticos de los mandalas

 Al dedicar unos minutos al día a dibujar o colorear un mandala, puedes experimentar:
  • Reducción del estrés y la ansiedad: concentrarte en formas y colores ayuda a tu mente a relajarse.
  • Autoconocimiento y claridad emocional: cada color y figura que eliges revela tu estado interno y lo que necesitas integrar.
  • Fomento de la creatividad: el proceso artístico te permite expresar emociones de manera libre y segura.
  • Mindfulness y meditación activa: pintar mandalas te conecta con el presente y calma la mente.
  • Sanación emocional: algunas formas y colores facilitan la introspección y la transformación personal.
  Cómo empezar <br>  
  1. Encuentra un espacio tranquilo y cómodo.
  2. Elige un mandala que te atraiga o dibuja uno propio.
  3. Comienza a pintar desde afuera hacia dentro, sintiendo cada trazo.
  4. Permítete seguir tu intuición en la elección de colores y formas.
  5. Observa cómo cambia tu estado de ánimo mientras trabajas en él.
No importa si nunca has dibujado antes: el objetivo no es la perfección, sino disfrutar del proceso y descubrir lo que tu interior quiere mostrarte. <br> Si quieres experimentar los beneficios de los mandalas bajo la guía de un profesional y convertir el arte en una herramienta real de bienestar, te invito a probar una sesión terapéutica de mandalas. Verás cómo el simple acto de pintar puede transformar tu día y tu estado emocional.  
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6 Abr

Escritura Terapéutica: Transforma tus Emociones

¿Sientes que tienes muchas cosas en la cabeza y no sabes cómo gestionarlas?  <br> Pensamientos que se repiten, emociones difíciles de entender, sensación de bloqueo… <br> La escritura terapéutica es una herramienta sencilla y eficaz que puede ayudarte a poner orden en tu mundo interno, comprenderte mejor y empezar a sentirte más en calma. <br> Solo necesitas papel, un bolígrafo y unos minutos al día. <br> ¿Qué es la escritura terapéutica? <br> La escritura terapéutica consiste en plasmar pensamientos, emociones y experiencias con el objetivo de comprenderlas, procesarlas y darles sentido. <br> Es una herramienta ampliamente utilizada en psicoterapia, pero también puedes empezar a aplicarla por tu cuenta como forma de autocuidado emocional. <br> Beneficios de la escritura terapéutica <br> Diversos estudios han demostrado que escribir de forma regular tiene efectos positivos tanto a nivel psicológico como físico. <br> Entre sus principales beneficios:
  • Reduce el estrés y la ansiedad.
  • Mejora la autoestima.
  • Favorece el autoconocimiento.
  • Ayuda a gestionar emociones.
  • Aporta claridad mental.
  • Rompe bucles de pensamientos repetitivos.
  • Fomenta la toma de decisiones.
En consulta, muchas personas que incorporan la escritura experimentan avances más rápidos y profundos en su proceso terapéutico. <br>    

¿Para quién es útil? La escritura terapéutica puede ayudarte si:

  • Te sientes desbordado/a emocionalmente.
  • Tienes ansiedad o pensamientos recurrentes.
  • Estás pasando por un momento difícil.
  • Quieres conocerte mejor.
  • Estás en terapia y quieres profundizar entre sesiones. <br>
Cómo empezar a escribir (paso a paso) <br> No necesitas experiencia previa. Puedes empezar hoy mismo:
  • Elige tu espacio
Busca un momento tranquilo, sin interrupciones.
  • Ten tu libreta
Utiliza un cuaderno donde puedas escribir con libertad.
  • Empieza poco a poco
Con 10–15 minutos al día es suficiente.
  • Escribe sin filtros
No te juzgues.
  • Usa preguntas guía
Si no sabes por dónde empezar:
  • ¿Cómo me siento hoy?
  • ¿Qué me preocupa ahora mismo?
  • ¿Qué estoy evitando?
 
  • Anota tus sueños
Tener una libreta en la mesita puede ayudarte a recoger información valiosa sobre tu mundo interno.
  • Define objetivos en positivo
Ejemplo: “quiero cuidarme más” en lugar de “no quiero estar mal”. <br>      

La escritura dentro de la terapia psicológica <br>

Aunque escribir por tu cuenta ya es beneficioso, cuando se combina con un proceso terapéutico los resultados son más profundos. <br> En terapia:
  • Puedes trabajar lo que escribes.
  • Identificar patrones emocionales.
  • Dar significado a lo que te ocurre.
  • Encontrar herramientas adaptadas a ti.
Por eso, recomiendo esta práctica desde las primeras sesiones. <br>  

Empieza tu proceso 

Escribir puede ser el primer paso para entenderte mejor. Pero no tienes que hacerlo solo/a. <br> Si sientes que necesitas acompañamiento para gestionar lo que te ocurre, estaré encantada de ayudarte en tu proceso terapéutico. <br>  

Contacta conmigo sin compromiso

 
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30 Mar

Cultivar relaciones positivas empieza por ti

¿Alguna vez te has parado a pensar por qué algunas relaciones te hacen sentir en paz...y otras te desgastan? <br> Muchas veces buscamos fuera lo que en realidad empieza dentro. <br> Porque sí, la calidad de tus relaciones tiene mucho que ver con la relación que tienes contigo mismo. <br> Y aquí va una pregunta importante: <br>  

¿Cómo te hablas cuando nadie más te escucha? <br>

Antes de mejorar tus vínculos con los demás, merece la pena mirar hacia dentro: <br>
  • ¿Te sientes a gusto contigo?
  • ¿Te tratas con respeto?
  • ¿O eres tu crítico más duro?
La base: tu relación contigo <br>Para construir relaciones sanas, hay tres pilares clave: <br>
  • Autoconocimiento <br>
Entender quién eres, qué necesitas y qué te importa de verdad. No lo que “deberías” querer… sino lo que realmente te mueve.
  • Autoaceptación <br>
No significa conformarse, sino dejar de luchar contra quién eres hoy. Desde ahí, el cambio es mucho más honesto.
  • Autovaloración <br> 
Cuando empiezas a tratarte con cariño, dejas de aceptar menos de lo que mereces. <br>    

¿Y cómo se traduce esto en tus relaciones? <br> 

Aquí es donde empieza el cambio real: <br>
  • Dejas de forzarte en relaciones que no encajan. Porque ya no necesitas gustar todo el tiempo.
  • Aprendes a comunicarte mejor. Dices lo que sientes sin esperar que el otro lo adivine.
  • Empiezas a elegir, no solo a aceptar. Te rodeas de personas que suman, no que restan.
  • Te permites poner límites sin culpa. Y eso, aunque al principio cuesta, es profundamente liberador.
Pequeños cambios que marcan una gran diferencia
  • Una conversación honesta en lugar de un silencio incómodo.
  • Un “gracias” o un “te aprecio” dicho a tiempo.
  • Elegir no entrar en críticas que no aportan.
  • Volver a escribir a alguien importante.
  • O incluso… darte a ti mismo un respiro. <br>
Para terminar, algo importante <br> No necesitas tener relaciones perfectas. Necesitas relaciones reales, donde puedas ser tú. Y eso empieza cuando dejas de exigirte tanto… y empiezas a escucharte un poco más. Porque cuando tú estás en paz contigo, tus relaciones también cambian.  
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23 Mar

Cuando todo "está bien" pero tú no lo estás

Tienes una vida construida. Trabajo, responsabilidades, rutinas. Quizá una familia, una pareja, personas que dependen de ti... Desde fuera, todo parece estar en su sitio. Pero por dentro... algo no encaja. Te sientes cansad@, desconectad@, sin claridad. O con la sensación de estar viviendo en piloto automático.

¿Por qué nos pasa esto en la vida adulta?

Porque aprendemos a sostenerlo todo. A cumplir. A adaptarnos. A priorizar a los demás. Y sin darnos cuenta, dejamos de escucharnos. Además, cambiar en esta etapa da más vértigo:
  • Hay más que perder (o eso sentimos).
  • Más dudas.
  • Más responsabilidad.
Y aparece el miedo: a equivocarse, a romper el equilibrio, a no saber por dónde empezar.

Pero seguir igual también tiene un coste

A veces no decidir...ya es una decisión. Y suele llevar a:
  • Insatisfacción constante.
  • Bloqueo emocional.
  • Desgaste en relaciones.
  • Sensación de vacío o falta de propósito.
La vida no se detiene. Y tú tampoco deberías quedarte estancad@ en algo que no te hace bien.

Una vida más plena no es una utopía

No se trata de cambiarlo todo de golpe. Se trata de empezar a entenderte mejor:
  • ¿Qué necesitas en este momento de tu vida?
  • ¿Qué estás sosteniendo que ya no te corresponde?
  • ¿Qué parte de ti estás dejando de lado?
La claridad no aparece de repente. Se construye.

La terapia como punto de inflexión

Pedir ayuda no es una señal de debilidad. Es una forma de responsabilizarte de tu bienestar. En terapia puedes:
  • Entender qué te está pasando realmente.
  • Identificar patrones que te bloquean.
  • Tomar decisiones con mayor seguridad.
  • Reconectar contigo y con lo que necesitas.
Es un espacio solo para ti. Sin juicios. Con acompañamiento profesional.

Este puede ser tu momento

No necesitas tenerlo todo claro para empezar. Solo necesitas dar el primer paso. Si sientes que algo en tu vida necesita cambiar, puedo acompañarte en ese proceso.
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17 Mar

Lo que sientes importa

¿Te guardas lo que sientes por miedo a herir… o a que te hieran? ¿Temes no ser correspondido? ¿Te preocupa el qué dirán? Muchas personas viven así, en silencio, acumulando emociones que no saben cómo expresar. Y aunque a corto plazo parezca más fácil callar, a largo plazo ese silencio pesa… y pasa factura. Expresar lo que sientes no te hace débil. Te hace libre. Cuando empiezas a poner palabras a lo que te ocurre por dentro, algo cambia: disminuye la tensión, ganas claridad y dejas de quedarte atrapado en tus propios pensamientos. Empiezas a tomar decisiones desde lo que realmente necesitas. En el día a día convivimos con cuatro emociones básicas: tristeza, rabia, miedo y alegría. Todas son necesarias. Todas cumplen una función. El problema no es sentirlas, sino no saber qué hacer con ellas. A muchas personas no les enseñaron a expresar lo que sienten. Crecieron en entornos donde el afecto no se mostraba, donde la rabia se reprimía o donde hablar de emociones no tenía espacio. Y hoy, siendo adultos, sienten que algo se bloquea cuando intentan expresarse. A veces callamos para evitar conflictos. O para no hacer daño. Pero lo que no vemos es que ese daño nos lo acabamos haciendo a nosotros mismos. Otras veces es el miedo al rechazo, a no ser entendidos… y ahí es donde trabajar la autoestima y aprender a comunicarse de forma asertiva marca la diferencia. Porque expresar lo que te gusta, lo que te duele, lo que te da miedo o lo que te hace feliz no solo te libera: también mejora tus relaciones. No basta con querer a alguien. Es importante que lo sepa. Muchas veces damos por hecho que los demás “deberían saber” lo que sentimos. Pero no es así. Las relaciones se construyen desde la expresión, no desde la suposición. Y hay algo más importante: lo que no expresas, se queda dentro. Y cuando se queda dentro durante mucho tiempo… el cuerpo habla. Estrés, ansiedad, tensión constante, problemas digestivos… En consulta vemos con frecuencia cómo la dificultad para expresar emociones termina afectando también a la salud física y a la calidad de vida. Por eso, aprender a expresar lo que sientes no es un lujo. Es una necesidad. Puedes empezar poco a poco:
  • Hablar de lo que te pasa.
  • Escribir lo que sientes.
  • Permitirte llorar si lo necesitas.
  • Reconocer tu miedo sin juzgarte.
  • Buscar formas sanas de canalizar la rabia.
  • Decir “te quiero”, “lo siento” o “te necesito” cuando lo sientas.
Y si no sabes cómo hacerlo… no tienes por qué hacerlo solo. En terapia encontrarás un espacio seguro donde poder entender lo que te ocurre, aprender a gestionar tus emociones y expresarte sin miedo, a tu ritmo. Porque nunca es tarde para empezar a decir lo que sientes. Y vivir con más calma, más claridad… y más conexión contigo y con los demás.
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9 Mar

Mindfulness para niños: gestionar emociones

Vivimos en una sociedad acelerada donde todo ocurre rápido: pantallas, estímulos constantes, agendas llenas… Y en medio de ese ritmo, nuestros hijos crecen.

Pero hay algo que muchas veces olvidamos: los niños ya saben vivir en el presente.

Se sorprenden, juegan, sienten intensamente y se entregan a cada momento. Son, de forma natural, expertos en atención plena.

Entonces… ¿qué ocurre?

Con el tiempo, empiezan a perder esa capacidad. Les cuesta concentrarse, se frustran con facilidad y, sobre todo, no saben cómo gestionar lo que sienten.

Ahí es donde el mindfulness se convierte en una herramienta esencial.

¿Por qué es importante el mindfulness en niños?

El mindfulness no es solo “relajarse”. Es aprender a observar, comprender y gestionar lo que ocurre en su interior.

Cuando un niño desarrolla esta habilidad:

  • Gestiona mejor emociones como el enfado, la ansiedad o el miedo.
  • Mejora su concentración y rendimiento.
  • Aumenta su autoestima y seguridad.
  • Desarrolla empatía hacia los demás.
  • Se siente más tranquilo y equilibrado.

No se trata de evitar emociones difíciles, sino de aprender a convivir con ellas.

El gran reto actual: la sobreestimulación

Hoy en día, uno de los mayores obstáculos para el bienestar infantil es la sobreestimulación.

Pantallas, videojuegos, contenido constante… mantienen la mente ocupada sin descanso.

Y cuando la mente no para:

  • No hay espacio para sentir.
  • No hay espacio para aburrirse.
  • No hay espacio para crear.

Ese “aburrimiento” que evitamos es, en realidad, clave para el desarrollo emocional y creativo.

El mindfulness les devuelve algo fundamental: la pausa.

Ejercicios simples para empezar

No hace falta complicarlo. Los niños aprenden mejor a través de experiencias sencillas y prácticas.

Comer con atención plena

Invítales a observar lo que comen: textura, olor, sabor…

Esto les ayuda a:

  • Estar presentes.
  • Identificar el hambre real.
  • Reducir la impulsividad.
Aceptar y entender sus emociones

Muchos niños no saben poner nombre a lo que sienten.

Puedes ayudarles:

  • Validando su emoción (“es normal que te sientas así”).
  • Explicando qué ocurre en su cuerpo.
  • Enseñándoles que todas las emociones son válidas.

Cuando comprenden lo que les pasa, dejan de luchar contra ello.

¿Te suena alguna de estas situaciones?
  • Tu hijo se enfada fácilmente y no sabe calmarse.
  • Le cuesta concentrarse.
  • Tiene miedos o ansiedad.
  • Se frustra con rapidez.
  • No sabe expresar lo que siente.

Si has pensado “sí” en alguna, no estás solo/a. Y lo más importante: esto se puede trabajar.

Una oportunidad para su bienestar emocional

Acompañar a los niños en su mundo emocional no es solo ayudarles ahora, sino darles herramientas para toda la vida.

El mindfulness les permite:

  • Conectar consigo mismos.
  • Entender lo que sienten.
  • Actuar con mayor calma y seguridad.

Y, sobre todo, crecer con una base emocional más sana.

Porque no solo se trata de que crezcan… Sino de que crezcan sabiendo entenderse y sentirse bien consigo mismos.
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3 Mar

Cómo saber si necesitas ir al psicólogo

¿Cuánto tiempo llevas diciendo “ya se me pasará”?

Si estás aquí, probablemente no se está pasando.

No tienes que tocar fondo para ir al psicólogo.
Ni estar “fatal”.
Ni tener todo hecho un desastre.

A veces es más simple (y más importante) que todo eso: no estás bien… y lo sabes.

Si te identificas con algo de esto, puede que sea el momento de pedir ayuda:

  • Te cuesta confiar en ti mismo/a y la autoestima te juega en contra.
  • La timidez te limita y no sabes cómo afrontarla.
  • La ansiedad te tiene en tensión constante.
  • La tristeza aparece y no termina de irse.
  • Has perdido a alguien y sientes que te supera.
  • Duermes mal o no consigues desconectar.
  • Sientes que tu vida está desordenada y necesitas claridad para ponerla en orden.

Y aun así… sigues tirando. Como siempre. Pero…

¿Y si no tienes que poder con todo tú solo/a?

Ir al psicólogo no es un último recurso.
Es una forma de dejar de sobrevivir y empezar a estar mejor de verdad.

Cuando das el paso:

  • Entiendes lo que te pasa.
  • Aprendes a gestionarlo.
  • Recuperas el control.
  • Vuelves a sentirte tú.

No es magia. Es proceso. Y funciona.

Contacta conmigo y da el primer paso hacia sentirte mejor.

Envía un mensaje ahora y reserva tu sesión. No esperes a estar peor para empezar a estar bien.

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8 Jul

Mindfulness: definición, práctica y beneficios

Mindfulness: definición, práctica y beneficios ¿Qué es Mindfulness? Mindfulness, o atención plena, es una cualidad humana básica: es la capacidad de estar presentes con nuestra experiencia inmediata con una actitud de curiosidad, apertura y aceptación. Esta habilidad forma parte de nuestra estructura psicológica, aunque en la mayoría de las personas está presente de forma intermitente y superficial, dado que no se entrena ni potencia. Mindfulness nos enseña a cómo hacer menos y ser más conscientes nos puede ayudar a vivir mejor en este mundo estresante. La investigación científica y la experiencia de muchas personas confirma que la práctica de la capacidad de estar presentes nos facilita una mayor consciencia de nuestros pensamientos y emociones con nuestro cuerpo. Es un método de práctica, de autoconsciencia y de comprensión. ¿Para qué sirve? Con la práctica de Mindfulness, aprendemos a estar presentes para poder responder sabiamente a los desafíos y experimentar cada momento según va desarrollándose. Entrenando la atención plena conseguiremos un mayor sentido de conexión con nuestro interior y con todo lo que nos rodea, dándonos más opciones para responder con plenitud a los desafíos vitales. ¿Cómo se practica? Se necesita un tiempo de práctica para ver resultados, ya que éstos no son inmediatos; pero recuerda que una semilla necesita tiempo para crecer, abono y agua cada día. La atención comienza con la respiración y debe cultivarse, se entrena y perfecciona. Al igual que ejercitamos un músculo determinado al moverlo una y otra vez,  podemos ejercitar el músculo de la atención con todos los sentidos. Cuanto más presente estamos, menos cosas nos perdemos. Propuesta de ejercicio: Un minuto de atención plena. Este ejercicio es la base fundamental de una técnica de meditación mindfulness correcta. Es un ejercicio fácil que puedes hacer en cualquier momento del día. El objetivo consiste en enfocar toda la atención en tu respiración durante un minuto. Deja abiertos los ojos, respira con el vientre en lugar de con el pecho y trata de respirar por la nariz y que salga el aire por la boca. Céntrate en el sonido y el ritmo de la respiración. Prepárate para que la mente deambule (porque lo hará) y tendrás que esforzarte por devolver la atención al objetivo cada vez que esto pase. Puedes realizar este ejercicio las veces que quieras ya que te ayuda a restaurar la mente, conseguir claridad y paz. ¿Qué aprendemos con los ejercicios de Mindfulness?
  • Mejorar la concentración y aumentar la capacidad atencional, lo que mejora a la vez la memoria.
  • Reaccionar menos impulsivamente.
  • Influir en el mundo interior, sin tener que negar o reprimir nada.
  • Aumento de la consciencia corporal.
  • Aprender a respirar conscientemente.
  • Mejorar la paciencia, una oruga no se convierte en mariposa en un día.
  • Mejorar la empatía y la comprensión de los otros…
  • Manejar el estrés desarrollando la consciencia del presente momento a momento, con una consiguiente mejora del sistema inmunológico.
  • Mejorar la auto regulación emocional, adquiriendo mayor capacidad para identificar nuestras reacciones emocionales y decidir cómo queremos reaccionar en un momento dado.
  • Aprender a relajar la mente y el cuerpo, con el entrenamiento en técnicas de meditación y respiración.
Mindfulness está dirigido a todas aquellas personas que tengan interés en mejorar su calidad de vida entrenando técnicas que permitirán reducir el estrés, conseguir tranquilidad mental y relajación física, aumentar la capacidad de focalización de la atención y concentración y obtener beneficios para el bienestar personal.
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7 Jul

¿Cómo disminuir la ansiedad con Mindfulness?

Cuando estamos ansiosos, prestamos atención a nuestros pensamientos negativos, a las sensaciones físicas desagradables y a las emociones negativas. Nuestra mente está llena de cavilaciones sobre el pasado y preocupaciones sobre el futuro, ya que la ansiedad implica pensamientos negativos automáticos sobre nosotros mismos, los demás y las situaciones de nuestra vida tanto pasadas, presentes y futuras. Cuanta más ansiedad sientas, más te alejas del momento presente y más estres e infelicidad sientes. Por ello se recomienda practicar Mindfulness en ansiedad. Mindfulness, o atención plena, es una forma de vivir tu vida plenamente, en el aquí y ahora, en lo que está sucediendo en este momento. Entrenamos la forma de romper este círculo vicioso de pensamientos negativos que nos lleva al mismo callejón sin salida. Al enfocarte en el momento concreto con atención plena, ofrece un descanso de las preocupaciones y de los miedos que produce la ansiedad. Te ayuda a desviar la atención de tus pensamientos y emociones ansiosos. No se trata de evitarlos, sino de reconocerlos y elegir prestar atención al momento presente. Cuando eres consciente de ti mismo y de tu situación, aceptas las cosas sin prejuicios, permaneces presente en lugar de evitar problemas o reflexionar sobre ellos. Esto te permite hacer una pausa. Mantener la calma y la concentración para poder responder usando el razonamiento en lugar de dejarse llevar por las emociones.

¿Son eficaces los ejercicios de mindfulness para la ansiedad?

Sí, los ejercicios de mindfulness son eficaces para la ansiedad, ya que la atención plena ayuda a combatir ésta, que es justo lo contrario, una preocupación excesiva sobre lo que puede ocurrir en el futuro, que provoca el agotamiento mental y es lo que causa un impacto negativo. La finalidad de la técnica es poder mantener la atención focalizada en el momento presente, sin juzgar la experiencia ni valorarla como buena o mala. De esta manera, la práctica de los ejercicios de Mindfulness puede llegar a aportar beneficios tanto físicos como mentales, si bien cabe destacar que éstos son más eficaces cuando la ansiedad no es excesivamente intensa, y la gestión de la misma se puede ver aún más reforzada cuando utilizamos Mindfulness de manera complementaria junto con otras prácticas. Algunos de los beneficios de Mindfulness son:
  • Mejora la autoregulación emocional, adquiriendo mayor capacidad para identificar nuestras reacciones emocionales y decidir cómo queremos reaccionar en un momento dado.
  • Mejora la concentración, creatividad y aumenta la capacidad atencional.
  • Ayuda a dormir mejor.
  • Aprendemos a relajar la mente y el cuerpo y con ello notamos la disminución del estrés.

¿Qué ejercicios de mindfulness puedo realizar para empezar?

Recomiendo empezar por dos ejercicios básicos que detallo a continuación, y a medida que nos vamos introduciendo en la práctica de Mindfulness iremos realizando más variedad de ejercicios atendiendo a nuestros pensamientos, emociones, sensaciones, etc.
  • Respiración consciente. En una posición cómoda, nos sentamos en una silla, sobre un cojín, centrando toda nuestra atención en la respiración. Inspiramos, expiramos de manera pausada y profunda sin pensar en nada más. El objetivo es notar las sensaciones del cuerpo, el sonido del aire al entrar y salir de nuestro aparato respiratorio. Evidentemente, los pensamientos van y vienen, pero nos anclamos en la respiración cada vez que esto ocurra.
  • Ejercitar la atención plena en el momento presente. Vamos a realizar nuestras tareas centrándonos en ellas y no poniendo nuestra atención en lo que haremos después. Si estamos preparando la colada, prestaremos atención al momento de separar la ropa por colores: blanco, oscura y color, apreciaremos las distintas texturas de tejidos… El objetivo es fijar la atención en cada detalle de nuestras actividades que llevamos a cabo en nuestra rutina diaria. Es aplicable también a la hora de las comidas, mientras conducimos. En definitiva, se trata de enfocarnos en la información que nos llega a través de nuestros sentidos: olores, colores, sonidos, etc.

¿Cuánto tiempo debemos dedicarle a la semana para notar unos resultados eficaces?

Para empezar a notar unos resultados eficaces en apenas dos semanas necesitamos unos 20 minutos diarios de práctica, que puedes dividir si lo prefieres, en dos franjas de 10 minutos cada una de ellas. Por ejemplo, una por la mañana para empezar el día con la mente más clara y tranquila y poder afrontar mejor el día que tienes por delante; y otra por la noche para acallar el ruido mental que has ido generando durante el día. Pero depende de tu disponibilidad horaria y de tu predisposición hacia la práctica. Así que cuenta que necesitarás unas dos horas y media a la semana para una mayor efectividad.

¿Debo seguir practicando mindfulness, aunque haya resuelto mis problemas de ansiedad?

Como psicóloga, recomiendo, aunque hayas resuelto tus problemas de ansiedad, que sigas practicando la técnica. Si no puedes por falta de tiempo a diario, proponte un par de días a la semana para sentarte y escucharte; aunque es mucho más eficaz que practiques 5 minutos diarios todos los días que una hora al mes. Recuerda que mindfulness es un entrenamiento mental y cuanto más se entrena el cerebro, mejores resultados obtendremos. Entrenando la atención plena conseguirás un mayor sentido de conexión con tu interior y con todo lo que te rodea, dándote más opciones para responder con plenitud a los desafíos vitales.

¿Esta técnica puede convertirse en el sustituto de fármacos contra la ansiedad?

Un estudio reciente publicado en JAMA Psychiatry ha demostrado que el programa de Mindfulness de 8 semanas del reconocido método MBSR (Mindfulness-Based Stress Reduction) del Doctor Jon Kabat-Zinn es tan eficaz para tratar la ansiedad como uno de los fármacos más habituales que se usan con este fin: el escitalopram (tratamiento farmacológico utilizado para la ansiedad). Este medicamento, como todos, puede tener efectos secundarios como: náuseas, diarreas, somnolencia, etc. En cambio, el mindfulness es una técnica totalmente natural sin efectos secundarios.
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28 Ago

Cómo controlar el dolor de cabeza en verano

Estos meses de verano he recibido (y sigo recibiendo) consultas preguntando cómo se puede controlar el dolor de cabeza en verano, y creo que puede resultarte de utilidad leer este post con algunas recomendaciones básicas que ofrezco como respuesta.

En esta época, a pesar de la reducción del estrés, la cefalea veraniega puede ser un malestar habitual.

Los cambios de hábitos del verano pueden aumentar la frecuencia de desarrollo del dolor de cabeza o de las migrañas.

Encontramos varios  motivos, pero éstos están relacionados con la modificación de costumbres respecto al resto del año: la importante presencia del sol (mucho más intenso que en otras estaciones), los cambios brucos de temperatura, el dormir poco…

Voy a exponerte algunos de los motivos más habituales:


  • Exposición prolongada al sol. La cefalea relacionada con la insolación es un malestar que se manifiesta sobre todo en la frente y que se acompaña de náuseas, visión borrosa y, en casos extremos, puede llegar a ocasionar un golpe de calor y la pérdida de consciencia.
  • Luz intensa del sol. El cerebro es sensible a la estimulación sensorial, y la luz es uno de los estímulos más potentes.
  • Cambios de hábitos y de alimentación. El cambio de rutinas y el aumento en el consumo de alimentos y de alcohol son factores que predisponen a esta molestia.
  • Alteraciones de las rutinas del sueño. El hecho de que haya más horas de luz durante el verano modifica la segregación de hormonas y el sueño, un factor importante en el desarrollo de las cefaleas.
  • Viajar. Durante las vacaciones también pueden generarse momentos de estrés por el simple hecho de viajar: tensión del desplazamiento, preparar las maletas, organizar el viaje, viajar muchas horas en coche…

Veamos ahora algunas recomendaciones para evitar la cefalea veraniega:

       

  • Mantener una rutina en los horarios de sueño.
  • No pasarse con las comidas copiosas, y consumir de forma moderada los refrescos, alcohol y bebidas excitantes.
  • Reducir la exposición excesiva al sol y buscar sombras, no olvidarse de aplicar el protector solar incluso en la sombra.
  • Utilizar gafas de sol para la protección ocular.
  • Hidratarse de forma constante, aunque no se tenga sed ir bebiendo sorbitos de agua.

Todavía nos queda verano por disfrutar, así que si no lo estás haciendo ya empieza a introducir alguna de las recomendaciones que te he ofrecido en tu día a día y recuerda que si el dolor persiste fuera de esta época veraniega, lo mejor es acudir a tu médico de cabecera.

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30 Jul

Claves para reforzar tu memoria

¿Eres de los que observas que tu memoria va deteriorándose? ¿Crees que no puedes librarte del estrés? ¿Sabes que un estado de tensión, nervios y alerta constantes hacen que las neuronas envejezcan antes de lo que deberían? ¿Sabes que puedes trabajar tu mente y mantener tu capacidad cognitiva estimulada? Te voy a presentar unos hábitos que protegen el cerebro:
  • Duerme lo suficiente: mientras duermes tu cerebro aprovecha que no debe estar atento a los estímulos externos para consolidar los recuerdos.
  • Lee y escribe: leer el periódico, una novela mientras vas en tren, escribir en un diario aquello que te pase por la cabeza, hacer sopas de letras, crucigramas…
  • Cultiva tu vida social: la soledad es un factor de riesgo de demencia, así que habla con el vecino, amigo, compañero de trabajo…, cultiva tus aficiones: pintura, música, taller de escritura…
  • Mantén a raya el estrés: medita, ya que relaja y cuida la mente; también puedes optar por el yoga y/o taichí a la vez que liberas tensiones corporales a través del ejercicio físico.
  • Sal de la rutina: hacer las cosas automáticamente favorece que tu cerebro se acomode y no preste atención a actividades cotidianas, lo cual te perjudica a la larga.
Ejemplo: busca un camino alternativo de casa al trabajo, cámbiate el reloj de muñeca…
  • Alimentos a incluir en tu dieta: hay ciertos alimentos que  ayudan a mejorar el rendimiento intelectual y cuidan de las neuronas. Algunos de estos son: el cacao, las nueces, el plátano, las espinacas, los huevos, las lentejas, las sardinas…; beber dos litros de agua al día (si te falta agua el proceso de envejecimiento puede acelerarse).
Así que ya puedes ponerte manos a la obra y empezar a entrenar tu cerebro. Como bien decía Juan Luis Vives:

“La memoria se acrecienta usando y aprovechándose de ella”

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29 Jul

Mindfulness en la playa

Te propongo un sencillo ejercicio para que realices cuando estés en la playa.

Ya sabes que para practicar Mindfulness no hace falta irte a lo alto de la montaña, ni tener encendida una vela y una barrita de incienso, ni vestir largas túnicas blancas…

Así que te recomiendo que aproveches la energía de esta estación veraniega y extraigas de ella lo máximo posible.

Primero sería bueno que identificaras qué lugares te aportan paz y te proporcionan nuevas vibraciones.

También es importante disfrutar de esas horas de luz de más que tenemos, de las primeras horas de la mañana, de las largas tardes y noches … presta atención en cómo esto afecta a tu mente y cuerpo.

Ahora sí que te muestro un ejercicio que a mí me gusta mucho realizar cuando voy a la playa:

Se trata de introducir el máximo de sentidos posibles.

  • Cuando vayas al agua, mira el color que tiene, observa el paisaje que tienes alrededor (sentido de la vista).
  • Escucha el ruido de las olas cuando chocan contra la arena, cómo arrastran pequeñas piedras, el ruido de las gaviotas cuando revolotean por el cielo… (sentido del oído).
  • Nota la arena bajo tus pies mientras caminas hacia el agua, percibe cómo cambia tu temperatura corporal al introducir los pies … (sentido del tacto).
  • Huele el aroma de la playa: la sal, ese olor que te transporta a la tranquilidad y el bienestar (sentido del olfato).
  • Saborea tus labios y nota lo salados que están tras haberte bañado en el agua del mar (sentido del gusto).
  • Cuando estés tumbado en la toalla, nota el tacto de la prenda, cómo el sol va calentando tu piel y cómo se van secando poco a poco las gotitas de tu cuerpo (sentido del tacto).
  • Huele el aroma a suavizante de tu toalla, la brisa marina, el olor que desprende la protección solar (sentido del olfato).
  • Mira el espectacular paisaje que te ofrece la naturaleza, disfruta de las nubes que se van moviendo, la gente disfrutando de un día soleado (sentido de la vista).
  • Escucha el viento moviendo tu sombrilla, la risa de los niños … (sentido del oído).

Posiblemente las recomendaciones que acabo de facilitarte las das por hechas y no eres consciente de todo el bienestar que te aportan.

Te invito a que la próxima vez que vayas a la playa seas consciente de lo que te rodea, de tus sensaciones, sentimientos, emociones, bienestar... y si te apetece compartir tu experiencia puedes dejar tu mensaje al finalizar el post.

Como dice Thich Nhat Hanh:

“Los sentimientos van y vienen como las nubes en un cielo ventoso. La respiración consciente es mi ancla”

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